Es probable que España sea uno de los mejores países a nivel deportivo del mundo si atendemos a sus éxitos en comparación con el número de habitantes, y el golf no sólo no es una excepción, sino que es uno de los máximos exponentes de este hecho. Pero eso no quita para que, aún, sea complicado para los jóvenes compaginar sus actividades deportivas con los tan necesarios estudios.
En un mundo deportivo profesionalizado al máximo, y donde chicos de 16 años se preparan y entrenan como auténticos atletas de élite, la disyuntiva que se les plantea en su adolescencia no sólo no es justa si no que no es de recibo. Al llegar a cierta edad hay que decidirse, me la juego, o desisto. En ese momento muchos jóvenes deciden dar prioridad a su carrera deportiva por encima de sus estudios, quizá sin darse cuenta del órdago que acaban de jugar. Las estadísticas no mienten, y la realidad es que muy pocos de los prometedores deportistas llegan a la élite. En cambio muchos se encuentran sin su sueño y sin una educación que les permita labrarse un futuro mas allá de los vestuarios.
El golf no es una excepción, si bien es cierto que la RFEG ha hecho una gran labor con las becas que concede a los miembros del equipo nacional, no es suficiente para la cantidad de potenciales golfistas que inundan nuestros campos, y sobre todo, no llega a aquellos que una vez terminado el colegio deben decidir entre la Universidad o tan atractiva como traicionera idea de pasar al profesionalismo. La realidad es que salvo contados casos, Gonzalo Fdez. Castaño entre ellos, compaginar los estudios con el golf en nuestro país es harto complicado.
Aquí es cuando aparece, aquel tan manido, sueño americano. Y es que Estados Unidos consiguió hace mucho tiempo, solucionar este problema y convertirlo en una gran ventaja. haciendo gala de su ya famosa habilidad para ver oportunidades donde otros ven problemas, o donde la gente simplemente no ve nada, crearon una infraestructura alrededor del deporte universitario tan grande como la del deporte profesional. Regulada con férreas leyes y apoyada en ingentes inversiones económicas consiguieron matar dos pájaros de un tiro.
Por un lado los jóvenes deportistas disfrutan de una buena educación, en muchos casos ayudados con becas que pueden llegar a ser completas, dándoles así esa formación necesaria para el caso de que sus sueños no se cumplan, pero por otro lado formando deportistas de élite; el nivel de las ligas universitarias americanas es tal que los partidos de baloncesto o futbol americano se retransmiten en prime time a nivel nacional, sus jugadores son reconocidos allá donde van e incluso puedes estar estudiando matemáticas al lado de un chico que sal en un juego de play station. ese nivel deportivo, lo que consigue es hacer la tan temida transición del deporte amateur al profesional de forma mucho más progresiva y eficiente.
Cada vez mas rookies aparecen en las primeras posiciones de torneos, Rickie Fowler, Anthony Kim, Pablo Martin, chicos que apenas meses antes estaban jugando las ligas universitarias.
En España nos hemos dado cuenta de ello, y cada vez más jugadores están desembarcando en las universidades americanas con la ilusión de llegar a ser grandes golfistas, pero con la tranquilidad de que si las cosas no salen bien, tendrán los pilar de un futuro laboral.
En contra a lo que la mayoría de la gente cree, para optar a esta maravilla que muchos hubiésemos querido optar en nuestra época, no es necesario ser el mejor jugador español de tu categoría, allí hay sitio para todos, ya sea a través del nivel deportivo, a través del nivel académico o de una combinación de ambos la puerta esta abierta para conseguir una beca universitaria, quizá no completa, pero quien sabe, lo suficiente para poder probar la aventura.
La pregunta es si alguna vez podremos disfrutar en España de estas ventajas, de la posibilidad de que la Universidad contemple a los deportistas como a gente a la que hay que cuidar y a la que hay dar la oportunidad de formar, para así, en el futuro poder seguir disfrutando de sus éxitos deportivos pero sabiendo que los que no llegaron, no se quedaron en el camino.
Mientras esto ocurre.... siempre nos quedará América