Se me hizo duro ver a Adam Scott este año en el Masters de Augusta usando el putt escoba, y fue así, por varios motivos.
Fundamentalmente porque no soy nada fan de este tipo de putters, ni de estos, ni de los belly putters. Más allá de las polémicas que ha habido sobre la posibilidad de dropar con ellos, la regla no escrita de no hacerlo, el dropaje de Langer que desencadenó la "barra libre", etc... Lo que no me gusta es la posibilidad de que haya tres puntos de apoyo a la hora de coger el palo, en lugar de dos como en cualquier otro modelo, también incluyo en este saco el modo de coger el putter apoyándolo en el antebrazo. Evidentemente es legal, y en consecuencia, totalmente respetable su uso, pero a mí no me gusta...
Me dolió ver a Scott con él, porque soy un auténtico fan del australiano, de su swing y su forma de jugar. Ha sido duro verle atravesar por una crisis de juego tan importante en los últimos tiempos, algunos dicen que provocada por actividades fuera del campo que no le dejaban concentrarse en lo realmente importante, no sé el motivo, pero desde luego fue muy gratificante verle de nuevo con opciones de ganar.
Pero verle con el putt escoba fue descorazonador, probablemente sea un cliché, pero aquel ha estado históricamente destinado a jugadores con problemas serios de putt, yips, gente que se agarraba a él como última salvación posible antes de abandonarse, generalmente profesionales en el ocaso de su carrera... Y es duro ver a uno de los que estuvo entre los grandes pateadores del circuito años atrás, recurriendo a ello con apenas 30 años.
Y si, aunque probablemente se nos ha olvidado, Scott era uno de los grandes pateadores del Tour allá por 2004. En el Booz Allen Classic de ese año, lideró la estadística de más pies embocados y de más putts embocados desde más de 10 pies, para un total de 17, record de todo 2004. Y todo esto queda reflejado con la nueva estadística que ha sacado el circuito de la PGA llamada Stroke Gained-Putting (algo así como golpes ganados con el putter) y que pueden leer en otro artículo de este blog. Esta, identifica al mejor pateador de la temporada, única y exclusivamente por sus resultados en el green, y sin tener en cuenta los greenes en regulación ni ningún otro factor que pueda influir. Scott habría sido el primer clasificado en la temporada 2004 en este apartado.
Hace poco leía una entrevista realizada por Pablo Martín Benavides a Rafa Cabrera-Bello, en el blog del primero, en la que el golfista canario describía su jugador perfecto "...el swing de putt de Adam Scott, cuando no estaba con la maldita escoba!..." decía Rafa.
Pues realmente espero que solucione sus problemas y abandone "la maldita escoba" , no puedo evitarlo, me chirría demasiado.