El mejor jugador de golf europeo de todos los tiempos nos deja víctima del cáncer. Se lleva consigo 2 Masters, 3 Opens... pero sobre todo una forma distinta y genial de entender el juego. Nadie hasta él y nadie después de él. Esa es su leyenda. Carismático, ganador, mágico. Como decía hoy en Twitter Graeme McDowell, es posible que Dios quisiera una clase de juego corto... o de hierro 1.
Se va el jugador, nace el mito. Descanse en paz.